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lunes, 27 de enero de 2014

Concepto de Agnosia


El término “agnosia” significa ausencia de conocimiento y fue introducido por Freud en 1891 para designar la afectación del reconocimiento de un estímulo, diferenciándolo del desconocimiento del nombre o anomia. Así, por ejemplo, un paciente con afasia puede no saber decir el nombre del objeto que se le presenta, fenómeno conocido como anomia, pero sin embargo sabe de que objeto se trata, para que sirve, y como se utiliza. Por el contrario, en el caso de la agnosia el sujeto podría decir el nombre del objeto y para que sirve
pero no lo puede hacer porque es incapaz de reconocer el objeto que se le presenta, es como si no lo hubiese visto, oído o tocado nunca, dependiendo de la modalidad sensorial que se encuentre afectada.

La  agnosia  es  el  resultado  de  una  lesión  en  el  cerebro,  concretamente  en  las  áreas  receptoras secundarias  situadas  en  el  tálamo.  Esta  lesión  puede  deberse  a  un  traumatismo  craneoencefálico,  accidente  cerebrovascular  (ictus),  demencia,  intoxicación  por  monóxido  de  carbono  u  otros  desórdenes  neurológicos. 

III.-­‐  TIPOS  DE  AGNOSIA. 
En  el  reconocimiento  de  lo  percibido  existen  dos  fases  o  aspectos  en  los  que  puede  aparecer  la 
agnosia: 

  • Uno  meramente  perceptivo  por  el  que  las  sensaciones  se  estructuran,  emparejan  y  unifican  en  objetos,  permitiendo  su  copia  y  almacenamiento.  El  que  padece  agnosia  en  este  nivel  es  incapaz  de  estructurar  las  sensaciones  en  objetos. 
  • Otro  asociativo  por  el  que  lo  percibido  es  estructurado  y  copiado,  pero  no  puede  asociarlo  con  otros  objetos  previamente  almacenados.


La  clasificación   que  aparece  a  continuación  utiliza  como  criterio  la  modalidad,  el  tipo  de 
material  percibido  no  reconocido:



I.- AGNOSIA  VISUAL.

   I.-Tipos  de  Agnosia  visual.
     A.-­‐  Según  la  etapa  perceptiva. 
  • 1  –  Agnosia  visual  aperceptiva. 
  • 2  –  Agnosia  visual  asociativa. 

     B.-­‐  Según  la  modalidad  y  el  contenido  percibido. 

  • 1  –  Prosopagnosia. 
  • 2  –  Agnosia  cromática. 
  • 3  –  Acromatopsia. 
  • 4  –  Simultagnosia-­‐ 
  • 5  –  Cinetoagnosia. 
  • 6  –  Alexia. 
  • 7  –  Agnosia  digital. 
  • 8  –  Agnosia  visuespacial. 

 II.-  AGNOSIA  ESPACIAL. 
    Clases  de  agnosia  espacial. 

  1. Agnosia  topográfica. 

 III.-  AGNOSIA  AUDITIVA. 
   Tipos  de  agnosia  auditiva. 
     A.-­‐  Agnosia  para  sonidos  de  contenido  no  verbal. 
     B.-­‐  Agnosias  para  sonidos  de  contenido  verbal  o  Afasia  de  Wernike. 
     C.-­‐  Agnosias  para  el  conocimiento  emocional  del  sonido  o  agnosias  “paralingüísticas”. 
     D.-­‐  Amusia. 
IV.-  AGNOSIA  TÁCTIL. 
V.-  ASOMATOAGNOSIAS. 
VI.-  AGNOSIA  GUSTATIVA. 
VII.- AGNOSIA  OLFATIVA.  ANOSMIA


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domingo, 26 de enero de 2014

La escala de Glasgow


La escala de Glasgow, una de las más utilizadas, fue elaborada por Teasdale en 1974 para proporcionar un método simple y fiable de registro y monitorización del nivel de conciencia en pacientes con traumatismo craneoencefálico. Originalmente, se desarrolló como una serie de descripciones de la capacidad de apertura ocular y de repuesta motora y verbal 2 . En 1977, Jennett y Teadsle asignaron un valor numérico a cada aspecto de estos tres componentes y sugirieron sumarlos para obtener una única medida global 3 , la escala de coma de Glasgow, tal y como la conocemos hoy, en la cual “leve” corresponde a valores que van de 13 a 15, “moderada” de 9 a 12 y “grave” de 3 a 8 puntos. Los sujetos con calificaciones menores de “8” están en coma.


INTERPRETACIÓN:
De acuerdo con la puntuación obtenida, a los pacientes se los clasifica como:

  1. -  TCE leve:14-15
  2. -  TCE moderado: 9-13
  3. -  TCE severo: igual o menos de 8, de mal pronóstico, requiere: intubación y reanimación inmediata.

Se debe tener en cuenta que existen una serie de limitaciones para aplicar la escala, como:

  • Edema de párpados.
  • Afasia.
  • Intubación traqueal.
  • Inmovilización de algún miembro.
  • Tratamiento con sedantes y relajantes.


Técnica:
  • Identificar al paciente.
  • Higiene de las manos, según PD-GEN-105
  • Colocar al paciente en posición cómoda.
  • Valorar:

1.-Respuesta ocular. El paciente abre los ojos: o  De forma espontánea: hay apertura ocular sin necesidad de estímulo, indica que los mecanismos excitadores del tronco cerebral están activos. 
  • Los ojos abiertos no implica conciencia de los hechos. “Puntuación 4”.
  • A estímulos verbales: a cualquier frase, no necesariamente una instrucción. “Puntuación 3”
  • Al dolor: aplicando estímulos dolorosos en esternón, en la base del esternocleidomastoideo, en el lecho ungueal etc. (no debe utilizarse presión supraorbitaria). “Puntuación 2”.
  • Ausencia de respuesta: no hay apertura ocular. “Puntuación 1”.
2.-Respuesta verbal. El paciente está:
  • Orientado: Debe saber quien es, donde está y por qué está aquí y en que año, estación y mes se encuentra. “Puntuación 5”.
  • Desorientado/confuso: responde a preguntas en una conversación habitual, pero las respuestas no se sitúan en el tiempo o espacio. Lo primero que se pierde es la situación del tiempo, luego del lugar y por último la persona. “Puntuación 4”.
  • Incoherente: no es posible llevar a cabo una conversación sostenida; reniega y grita. “Puntuación 3”.
  • Sonidos incomprensibles: emite lamentos y quejidos sin palabras reconocibles. “Puntuación 2”.
  • Sin respuesta: no hay respuesta verbal. “Puntuación 1”.
3.-Respuesta motora. El paciente:
  • Obedece órdenes (por ejemplo levantar el brazo, sacar la lengua etc.) “Puntuación 6”.
  • Localiza el dolor: a la aplicación de un estímulo doloroso con un movimiento  deliberado  o intencionado. “Puntuación 5”.
  • Retirada al dolor: a la aplicación del  estímulo,  el  sujeto  realiza respuesta de retirada. “Puntuación 4”.
  • Flexión  anormal:  frente  al estímulo  el  sujeto  adopta  una postura de flexión de las extremidades superiores sobre el tórax, con abducción de las manos. “Puntuación 3”.
  • Extensión anormal: ante el estímulo el sujeto adopta postura extensora de las extremidades superiores e inferiores. Existiendo rotación interna del brazo y pronación del antebrazo. “Puntuación 2”.
  • Sin respuesta: “Puntuación 1”.

Los componentes seleccionados registran las respuestas tanto de la corteza cerebral como del troncoencéfalo (SRAA), principales responsables de las conductas de vigilia, pero la escala no incluye otras formas de medida de función del troncoencéfalo y profundidad del coma, como son los reflejos pupilares y movimientos oculares. Aunque este aspecto fue muy criticado en su origen, los autores insistieron en que la escala es una medida del nivel de conciencia y no de la severidad del daño cerebral 4 .

Desde entonces, ha sido ampliamente utilizada en traumatismos craneoencefálicos y se ha aplicado a otros cuadros neurológicos (ictus, hemorragia intraparenquimatosa, hemorragia subaracnoidea) y comas de etiología no traumática. En el contexto de lesión traumática, su uso ha ido más allá de las intenciones originales y está siendo utilizada como instrumento de triaje y predictor pronóstico. Incluso, se está utilizando como criterio estándar para la validación de nuevas escalas y métodos para cuantificar el nivel de conciencia, así como, en numerosos proyectos de investigación.

martes, 21 de enero de 2014

Signo de Babinski

 La presencia de una respuesta plantar extensora recibe el nombre de signo de Babinski; este reflejo aparece con alguno de los cuatro componentes: 
  • Dorsiflexión del dedo gordo
  • Abanico de los dedos de los pies
  • Dorsiflexión del tobillo
  • Así como flexión de la rodilla y el muslo.















Reflejos dérmicos y signos de la vía piramidal. 
  • A. Reflejos de la piel del abdomen: Coloque al individuo en posición supina, relajado, con los brazos a los lados y las rodillas ligeramente flexionadas. Use un alfiler (nuevo) para estimular la piel sobre la región baja de la caja torácica desde la línea media axilar hasta la línea media. Observe si hay  contracción del mismo lado de los músculos en la pared abdominal a nivel del epigastrio. Cuando es imposible visualizar las contracciones musculares, busque desviación umbilical hacia el lado estimulado. En personas muy obesas, retraiga el ombligo hacia el lado opuesto para sentir cómo se jala hacia el lado de la estimulación.
  • B. Reflejo cremasteriano: En varones, estimule la cara interna del muslo desde el pliegue inguinal hacia abajo (fig. 14-8B). Normalmente, esto produce contracción del cremáster con rápida elevación de los testículos en el mismo lado. Una elevación lenta e irregular de dichos órganos es resultado de contracción muscular en el músculo dartos y no constituye la respuesta refleja.
  • C. Clono del tobillo: con el individuo en posición supina, eleve la rodilla en una ligera flexión con los músculos relajados. Sujete el pie y sacúdalo en dorsiflexión, después sosténgalo en una ligera tensión en esa dirección. En una respuesta positiva, el pie reacciona con varios ciclos de dorsiflexión donde alterna con flexión plantar. El movimiento puede desaparecer en pocos ciclos (clono no sostenido) o puede persistir durante el tiempo que se mantenga la tensión (clono sostenido).
  • D. Signo de Babinski: Sujete el tobillo del sujeto con su mano izquierda. Con un objeto romo y presión moderada, golpee la planta cerca del borde externo, a partir del talón hacia las cabezas metatarsianas, donde la trayectoria debe dirigirse hacia el interior, siguiendo las bases de los dedos de los pies (fig. 14-8D). Para obtener el estímulo, utilice un hisopo de madera, el extremo de un abatelenguas o el borde romo de un martillo de reflejos. Si no se observa respuesta, deberá usar un alfiler ya que se trata de un reflejo nociceptivo. De modo normal, esto genera una flexión plantar de los pies y, a menudo, todo el pie responde con flexión plantar. 

Biografia: "DeGowin Examen Diagnóstico" Novena edición pag. 696