jueves, 21 de noviembre de 2013

Enfermedades Cardíacas y Circulatorias.

Infarto Cardíaco

     En el tiempo actual, de gran auge económico y excesiva tensión, estamos más amenazados por el infarto de miocardio. Las incesantes preocupaciones provocadas por problemas laborales o familiares, el abuso del alcohol o del tabaco, el exceso de peso o la hipertension, constituyen motivos de especia peligro.
     A veces, el infarto afecta a personas que antes no habían tenido ningún trastorno cardiovascular.

     El infarto es, en esencia, la súbita privación de oxigeno y elementos nutricios a una zona del corazón (miocardio) por la obstrucción de uno de los vasos coronarios por un trombo o coágulo, que origina una interrupción en el aporte sanguíneo a la zona afectada, pero también un espasmo o contracción de los vasos coronarios puede dificultar o impedir totalmente la irrigación del miocardio. Tal colapso puede dar lugar a graves alteraciones del ritmo cardíaco, a una fibrilación ventricular, e incluso producir la muerte en pocos minutos, Hasta tal extremo depende nuestro destino de los vasos coronarios.

     Hay también infartos silenciosos, es decir, sin dolores patentes ni sensación de malestar. Sin embargo, la inmensa mayoría son de desarrollo dramático, con fuertes dolores en la zona precordial, que se irradian en el hombro izquierdo, acompañados de desasosiego, sudores profusos, apnea, sensación de aniquilamiento y angustia mortal.

     Aún cuando el infarto pase y sus lesiones cicatricen, el corazón queda afectado y el enfermo debe de llevar una vida tranquila por temor a una recaída. El infarto de miocardio, con todas sus variaciones, es una situación de peligro que necesita urgentes medidas de socorro, las cuales pueden ser decisivas hasta la llegada del médico o la ambulancia



Medidas de urgencia: 

  • En caso de parálisis cardíaca, masaje cardíaco extracorpóreo, junto con respiración artificial.
  • Ante una pérdida de conocimiento con respiración mantenida, colocación de costado.
  • Si la victima está consciente, pero amenazada de shock, tratar de combatirlo.
  • Llamar con urgencia a un médico.

Angina de Pecho.

     Si el miocardio no recibe el necesario aporte sanguíneo con abundante oxigeno se presentan dolores paroxisticos en la zona precordial antes esfuerzo físico, por emociones fuertes o después de comidas copiosas. La causa mas frecuentes suele ser arteriosclerosis.

     Tales crisis cardíacas. que suelen ser de intensidad diversa, duran, por lo general, unos minutos. Si excepcionalmente, duran mas, por ejemplo, de una media hora, se trata de un infarto al miocardio.

Medidas de urgencia:
  • Someter a baño caliente el brazo izquierdo, vertiendo el agua poco a poco.
  • Si el dolor se prolonga mas de media hora, llamar a un médico.



Apoplejía

     La arteriosclerosis es la enfermedad mas frecuente de nuestra época. Suele afectar de manera especial a los vasos del cerebro y el corazón, aunque también se manifiesta en forma de trastornos circulatorios en los brazos y las piernas. La consecuencia principal de la arteriosclerosis suele ser el ataque apopléjico. Su presentación es fulminante; la víctima cae al suelo, por lo general, con perdida de conocimiento y parálisis de una mitad del cuerpo. La cara está enrojecida, a veces azulada, la respiración es estertorosa, y los ojos miran hacia el lado afectado y las pupilas anisocóricas.

     En el atque aoplejico el cerebro carece de suficiente riego sanguineo y el aporte de oxigeno que recibe es insuficiente.
     En España mueren cada año mas de 30,000 personas de apoplejia y un numero aun mayor quedan marcadas por la dolencia con taras permanentes, fisicas y mentales. Asi, pues, las medidas de socorro son ay importantes a la misma cabecera del enfermo.

Medidas de urgencia:

  • En caso de perdida del conocimiento, colocar al paciente en posición decúbito lateral, para evitar que se asfixie por la caída hacia atras de su lengua y tambien para que no entren en las vias respiratorias restos de vomitos, ya que hay propensión a devolver.
  • Avisar con urgencia al médico y, mientras llega, prestar atención al enfermo y procurar calmarlos tan pronto como vuelva en si. 
  • Si fuese necesario, liberación y mantenimiento de las vias respiratorias. 
  • Por el peligro de disfagia, no administrar niguna clase de liquidos.



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